Dime con qué tag quieres que te archive o… Apuntes sobre la economía de la recomendación

Tengo un buen amigo que vive en Cuenca. Cada vez que me envía un email con un archivo adjunto entiendo que debo abrirlo aunque sea un .pps y no suela hacerlo jamás… los envíos de este amigo son siempre excelentes, y la experiencia me indica que debo abrirlo sin dudar, lo más rápidamente posible, pero el resultado esta última vez no ha sido el esperado.

Hoy también me ha llegado un email de un cliente al que aprecio mucho – que trabaja en el mismo entorno del márketing, las nuevas tecnologías…- .

Me ha enviado algo que se parece a una cadena de emails de estos de “vuelve a enviarlo a diez personas en las próximas horas para que se cumpla tu deseo…” sigo leyendo aunque la desilusión sea total (entiendo que debe haber algo interesante ahí para que él me lo envíe), pero no… aunque sea para reírnos… tampoco.

Estos dos hechos aislados parecen no tener relación alguna entre sí y carecer absolutamente de interés, sin embargo para mi son trascendentes y me hacen pensar en una nueva ley del consumo de información, sobretodo a través de Internet.

¿Desconfía de todo y de todos aunque sea tu amante? ¡No!

¿Todo lo que entre en tu buzón es spam salvo que demuestre lo contrario? ¡Tampoco!

La nueva ley sería algo así: Las recomendaciones personales, como los tags, no sirven para nada fuera de su contexto.

El .pps que me envió mi amigo puede resultar gracioso si no estoy esperando de ese contenido “algo más” que lo que básicamente trae, un .pps con un chiste. Como él usualmente me envía “cosas” interesantes, para pensar, me descuadró por completo y me produjo una gran desilusión… Lo mismo la cadena de emails a la que me invitaba a participar el cliente… a la que decidí sumarme de inicio al ver que esta persona daba crédito a la historia en él relatada.

Lo que me preocupa es la próxima vez: ¿volveré a abrir con el mismo interés, y la misma confianza, el contenido de sus emails? Volveré a confiar en sus recomendaciones la próxima vez? La respuesta es si. Pero con una salvedad. Les pediré que le pongan “tags” a sus emails.

Decía Neus Arqués en su último newsletter (La gazetta: ISSN 1697-0918) “…que el ser humano continúa necesitando de un contexto para las informaciones que genera / recibe, con el fin de que éstas tengan sentido para él. Éste se lo proporciona una “nueva taxonomía” que, en Internet, realizamos de forma colectiva mediante las etiquetas (tags)”.

Los tags nos ayudan a clasificar, son como post it que podemos compartir, categorías que cada usuario construye a su modo para ordenar los contenidos que produce y los que le interesan… ¿Cómo ordenas tú en tu ordenador, por ejemplo, todas las fotos que sacas? Mi prima me contaba el otro día su forma de clasificar las suyas: con buena cara, con amigos, con ligues, de noche, de currar. Flickr es, en ese sentido, una galería maravillosa de tags de los más inverosímiles…

La indexación colectiva no ha hecho más que empezar, estamos a las puertas de la wikipedia de nuestras vidas!

Decimos siempre que no hay campaña de márketing que logre lo que consigue una recomendación personal. Cuidemos lo que recomendamos, indiquemos con claridad en qué confiamos y cómo lo categorizamos. Haremos mucho por lo que llamo “la economía de la recomendación”, o cómo cuidar nuestra reputación personal, y corporativa, con los contenidos que enviamos.


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Un comentario a “Dime con qué tag quieres que te archive o… Apuntes sobre la economía de la recomendación”

  1. Neus Arqués on Diciembre 31st, 2007

    Muchas gracias por referenciar y un saludo del equipo de Manfatta.

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