Marketing lateral (3)

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Veamos algunos casos más, busquemos soluciones nuevas para viejos problemas. Tratemos problemas que como consumidores quisiéramos ver solucionados. Por ejemplo, no me gusta lavar mi coche, me gusta que esté impoluto, pero no me gusta ir a limpiarlo, ni siquiera llevarlo a que me lo limpien, estar un domingo por la mañana en un lavadero aunque haga un día precioso y soleado no es una idea idílica que me motive en absoluto. Si pienso verticalmente, pensaré en lavaderos automáticos que además me den ofertas de ocio, por ejemplo que tengan un espacio con unas consolas Wii con las que jugar, pero aunque podría mitigarse mi desagrado, tengo que ir al lavadero y eso sigue fastidiándome. Vamos a pensar lateralmente, propongamos un vacio: “quiero un coche que no se ensucie” o “quiero un coche que no tenga que limpiarse y se mantenga siempre limpio”. Ahora querido lector, no sigas leyendo, piensa opciones desde este reto… ¿Qué se te ocurre?
Diría que no se ha encontrado aún el momento eureka para esto (si alguien lo descubre, que me avise, tengo el coche sucio)  pero como aproximación al problema reseñaría el caso del Tx Active, un principio descubierto por una compañía italiana que emplea la energía de la luz como catalizador para iniciar una reacción química similar a la fotosíntesis de las plantas. Es lo que se denomina como fotocatálisis. Con este principio se ha desarrollado un cemento, que con la ayuda de un semiconductor, genera un efecto autolimpiante y desarrolla la capacidad de rebajar el impacto de la contaminación en el entorno de las construcciones donde se emplea. Resumiendo, si construimos un edificio con este cemento, obtenemos un edificio “autolimpiable” que “se come” la polución (en España se comercializa desde 2007)
¿Más aplicaciones? Veamos otro enunciado. Detesto ponerme crema hidratante, se me olvida, es engorroso, no tengo tiempo, mancha la ropa…sin embargo me gusta que mi piel esté suave y cuidada, el marketing vertical me ofrecería caminos como: cremas que se absorban al instante, con dosificadores sencillos, libres de aceite para poder vestirse de inmediato sin mancharse… no quiero eso, ¿Qué me puede dar el marketing lateral? Proponemos el vacío “quiero una crema hidratante que no tenga que aplicarme” ¡Ja!.. pues sí, ya hay quien ha encontrado respuesta viable a este reto: Una empresa de Singapur en 2003 ya planeaba lanzar al mercado un nuevo tipo de prendas de vestir que, gracias a diferentes sustancias químicas, tendrían un aroma agradable, hidratarían la piel o incluso repelerían los insectos La compañía en cuestión, una empresa del sector químico, que se dedicaba exclusivamente a la fabricación de tintes para tejidos, decidió ampliar su producción y lanzar al mercado estas originales prendas Los nuevos tejidos aromáticos serían tratados con productos químicos micro-encapsulados que desprenderían fragancias y agentes hidratantes al contacto con la piel, también se preveía sacar al mercado una línea de camisetas anti-mosquitos dirigidas a los amantes de las actividades al aire libre. ¿Viable? Los precios que se barajaban eran de unos 40 euros para las camisetas y las prendas deportivas y unos 30€ para la ropa interior con fragancia y agentes hidratantes. Otras opciones validas las encontraríamos en algunos “alicamentos” esa mezcla de alimentos y medicamentos que prometen cuidarnos desde dentro, algunos específicamente mejorando el aspecto de nuestra piel.
Aunque los casos que he planteado están relacionados con productos, la técnica es igualmente aplicable a servicios, a mercados, etc. Podemos obtener resultados descabellados y también ideas brillantes, pero para lograr que funcione lo principal es no tener miedo al cambio, concedernos la libertad de un rapto de “locura lateral”, retar las ideas dominantes en una situación o problema, abandonar las suposiciones preconcebidas, a cambio es posible que conduzcamos a nuestro cerebro (y gracias a él a nuestro negocio) a soluciones que la lógica nos estaba impidiendo ver. ¿A quién no le tienta probar?


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