ambient marketing

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Hay quien lo traduce como publicidad ambiental. Tal vez no sea este el nombre más adecuado, ya que lo que lo hace más atractivo a ojos del consumidor es, de entrada, no ser percibido como una pieza publicitaria.

El ambient marketing, aprovecha cualquier entorno, principalmente urbano, para plantear comunicación de marca basada en un reclamo innovador y sorprendente.

No se trata de insertar imágenes en una valla publicitaria, publicidad de exterior concebida de un modo clásico, sino de plantear una propuesta que transforme la realidad, proponga un juego visual, plantee un uso alternativo de elementos cotidianos, en suma, revolucione un espacio.

Una de sus bondades está en llegar directamente al público, lo que en un entorno tan saturado de publicidad como el actual, es muy positivo. Más complicado es determinar el ROI de una acción de este tipo, pues no solo impacta en quien lo presencia directamente, sino que posee una alta propensión a la viralidad, multiplica su difusión en medios on-line. Respecto a su incidencia sobre ventas de la marca-producto que lanza la acción, no es fácil cuantificarla.

Sin embargo, pese a esta incertidumbre cuantitativa, su valoración positiva por parte del público, lo hace particularmente recomendable para contribuir a dar presencia a una marca.

Algunos ejemplos. Fuente: viralmente-blogspot.com

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Quedan muchas formas de explotar esta tendencia, pues sus ventajas son igualmente aplicables a espacios empresariales, dando un paso más allá de lo que podría considerarse diseño de interiores o decoración.

Campari ha usado esta estrategia lanzando sus terrazas de verano, “lounges”, que podemos encontrar en Madrid, Barcelona y Valencia, con  su reconocible color rojo-blanco, bajo la estética de la campaña publicitaria de la marca que protagoniza Jessica Alba.

Se trataría pues, de buscar un modo de comunicación de la marca creando un ambiente personal para ella, que transmita mensajes peculiares, que explique con sensaciones. Podemos pensar en todo aquello que se percibe en un punto de venta: música, perfume, colores, pantallas, animaciones… E igualmente podemos emplear el concepto en edificios corporativos, sucursales de entidades bancarias, salas de espera de una compañía aérea en aeropuertos, oficinas de turismo… en cualquier espacio en que vayamos a tener contacto con nuestro público objetivo.

Cada uno de los momentos de contacto presencial con nuestros clientes, cada una de sus visitas a nuestra sede, puede transformarse en una ocasión excelente para expresar nuestros valores  sin necesidad de pronunciar una sola palabra.


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