movimiento Km 0

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km0

El concepto “Km 0″ surgió en la región italiana del Véneto, promovido por una asociación de cultivadores locales, con el objetivo de “incentivar el consumo de productos que provengan de distancias cortas entre el productor y el consumidor”.

A su definición va unido además un concepto de protección medioambiental, ya que menos distancias, supone menor necesidad de transporte y menores emisiones de CO2.

La iniciativa se ha ido extendiendo, el pasado mes de diciembre, 38 cocineros recibieron en el Ayuntamiento de Bilbao las placas de la “Red de Restaurantes Km 0″, que otorga el movimiento internacional Slow Food. Se trata de la primera edición de estos galardones, entregados por el alcalde, Iñaki Azkuna.
 
Estos restaurantes  se han comprometido a la difusión de los principios que propugna  el Slow Food,  definiendo los criterios que deben caracterizar la denominzación km 0.

Entre ellos está el realizar las compras para abastecer el restaurante directamente al productor, para así valorar justamente su trabajo y además enriquecerse mutuamente. Utilizar ingredientes que hayan recorrido menos de 100 kilómetros desde su lugar de producción, hasta el restaurante, para contribuir a reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera.

Marcas como Coca-cola también se han hecho eco. Desde su website, siguetucocacola.com es posible seguir el rastro de la lata que tenemos entre manos. No será raro descubrir que tal vez provenga de un destino que pueda sorprendernos por la distancia. Quien lo desee puede hacer la prueba fácilmente.

Resulta bastante obvio que también se vislumbran intereses comerciales en el asunto, puesto que entra en juego la distribución del producto y como no, una guerra de precios en que países productores que puedan partir de estructuras de costes inferiores se encuentren en una posición más favorable para iniciar una estrategia de precios más agresiva.

A este trasfondo hay que añadir el punto de contradicción que puede suponer enfrentar el concepto “Local” al de “Internacionalización” sobre todo para aquellos productos o empresas que tienen vocación exportadora (dígase de las naranjas valencianas o de las patatas mallorquinas).

Tal vez sea preciso encontrar el equilibrio entre el mimo que merece la producción propia, el medio ambiente y la exportación, apelando sobre todo a aquello en que uno es diferente, bueno y altamente competitivo.

Fuentes:

http://www.bilbao.net/nuevobilbao/jsp/bilbao/infoBilbaoNoticias.jsp?idioma=C&color=rojo&padre=*IB&asktime=1260796944632&ctn=4001&vctn=10
http://www.aldespy.com/mundo-ocio/notcias/red-de-restaurantes-km.0.html

http://siguetucocacola.com/


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